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| Adrián Campos apuesta fuerte, una temporada más, por la antesala
de la Fórmula 1 |
En la habitación de un piloto de GP2 cuelga una foto de gran tamaño de
Lewis Hamilton y otra, algo más pequeña, de Nico Rosberg. Más allá de
la simpatía personal, la influencia que ejercen el británico o el germanofinés
es evidente: son la muestra palpable de la importancia de las GP2 para
dar el salto a la Fórmula 1. Hoy en día, salvo que uno se convierta en
el novio de la hija de Ron Dennis, no existe otra manera de acceder al
mayor espectáculo automovilístico del mundo. Rosberg, ganador de las GP2
Series en 2005, y sobre todo Hamilton, vencedor en 2006, pilotan monoplazas
en equipos punteros del gran circo. Es el sueño de los jóvenes aspirantes,
que anhelan sumarse a las nuevas generaciones de pilotos.
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