Pasión desatada por el fútbol sala
 
Juan Carlos Cebriá en la presentación del equipo para la temporada 2006-2007

No se sabe a ciencia cierta si el fútbol sala encontró a Juan Carlos Cebriá o si Juan Carlos Cebriá se encontró con el fútbol sala. Jugador ocasional con los amigos y seguidor de los míticos equipos valencianos como Distrito Diez o Autocares Luz por ser amigo personal de las personas que introducen el deporte en Valencia, lo que si es seguro es que este empresario valenciano tiene un hueco en la historia de ese deporte en la ciudad de Valencia. Su honestidad y dedicación hacen posible crecer un proyecto casi en estado de defunción cuando él llega. Cebriá lo rehabilita, hace que se codee con los mejores de España y cuando cansado de pelear contra todo y todos decide dejarlo, no lo hace tirando la toalla y dejando en la estacada al club, sino buscando soluciones. En definitiva un ejemplo de directivo que sirve y no va a servirse. Un ejemplo que no abunda en la variopinta fauna del deporte español. Tesón, tenacidad y fe son palabras que están subrayadas en el diccionario deportivo de Juan Carlos Cebriá. Su gestión está marcada, en algunos momentos, por los problemas económicos. En más de una ocasión pone dinero de su bolsillo y pese a los desaires de algún que otro político nunca pierde la ilusión por mantener vivo el sueño de ver el mejor fútbol sala de España en Valencia cada semana.


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Pasión desatada por el fútbol sala
De aficionado a presidente
Llegan los problemas
Final feliz
 
 
 
 
 
Palmarés como presidente del Vijusa Valencia F.S.