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| Juan Francisco Alemany, uno de los grandes bombarderos del balonmano nacional |
Después de más de veinte años como profesional, Juan Francisco Alemany
Marín, uno de los jugadores valencianos más importantes que ha dado la
historia del balonmano nacional, se retira en 2001 de las canchas con
un pasado plagado de éxitos, de momentos gloriosos, también tristes, pero
con la sensación de que España pierde a uno de sus deportistas más carismáticos
e importantes de su época más reciente. Nueve equipos disfrutan a lo largo
de su dilatada carrera de su contundencia y efectividad en el remate.
Sus casi dos metros de estatura le transforman en un gigante difícil de
frenar por las defensas rivales, y se convierte en toda una pesadilla
para los porteros. Cada salto, cada ejecución y cada intento hacen temblar
a sus enemigos hasta el punto de que, cuenta la leyenda, que más de un
guardameta contrario cerraba los ojos y se apartaba para evitar el cañonazo
del 'xiquet del Grao'. Y es que desde muy pequeño Juan apunta buenas maneras
en este deporte. Con una progresiuón constante, en 1980 Carlos Vilar se
lo lleva del Jaime I al Marcol, con el que debuta en partido oficial con
apenas 18 años ante el Málaga, uno de los clubes, al igual que el Granollers,
que trabaja muy bien la cantera y que le quería en sus filas. De ese estreno
con el histórico Marcol al último partido que juega como profesional con
el Cangas de Morrazo ante el Zaragoza, en la temporada 2000-2001, transcurren
dos décadas dedicadas en cuerpo y alma al balonmano.
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