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El 21 de junio renueva con el Valencia hasta 2013 |
El verano 2007 para Silva es calentito. No tanto por venir de donde viene,
sino porque los actos se le amontonan y a cual más importante.
Recién concluida la Liga se llega a un acuerdo para la ampliación
y mejora de su contrato con el Valencia. Tras una gestión iniciada
a instancias de Juan Soler, el 21 de junio David Jiménez Silva
firma hasta 2013, dos años más de los que figuran hasta
entonces y su cláusula de rescisión salta de 60 a 90 millones
de euros. Con esa sencillez que siempre lleva a gala, comenta: “cuando
se pasa de una cantidad a otra con estas cifras viene a ser lo mismo,
no hay mucha diferencia. Muchos deben ser los clubes que observan este
acto de renovación con una mezcla de envidia y desilusión.
Es más, meses más tarde, el propio Juan Soler desvela que
el presidente del Real Madrid, Ramón Calderón, le plantea
iniciar una negociación para tratar el traspaso de Silva, a lo
que se niega rotundamente. Y sin tiempo ni siquiera para saborear su querida
Arguineguín durante el parón estival, el curso arranca y
David no se hace esperar. En su sexto partido como internacional consigue
sus primeras dianas. Y no en cualquier sitio. El 22 de agosto, en la cuna
de la civilización, en Grecia, Silva se doctora y lleva a España
a un triunfo casi imposible. Logra dos goles (en los minutos 68 y 90),
voltea el marcador favorable hasta ese momento a Grecia y todo un país
le hace la reverencia y le empuja a seguir creciendo… si es que
esto es posible. 2007 concluye de forma agridulce para el canario. Por
un lado, su nombre aparece ligado a dos prestigiosas nominaciones. Se
convierte en candidato a formar parte del mejor equipo de la Liga de Campeones
y a conquistar el acreditado premio Onze de Oro que entrega anualmente
la revista francesa Onze. En este último, finalmente no pasa el corte.
Y en el otro lado de la balanza, Silva no se escapa al desastroso final
de año de su equipo que llega a enero demasiado lejos de casi todo y,
lo que es mucho más preocupante, sin jugar a nada.
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