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| Silva es felicitado por su golazo en Londres |
En su primer año en la Liga de Campeones hay dos momentos que jalonan una espectacular temporada en el plano personal. El primero llega el 21 de febrero de 2007 en el emblemático San Siro. Se disputa la ida de los octavos de final y el Valencia pierde por 1-2 cuando a falta de un suspiro para el final, tras un saque de esquina, Silva recoge el esférico tal y como le llega, para desde la frontal sacar un latigazo con la pierna izquierda que hace inútil la estirada de Julio César. Otro nombre histórico que hinca la rodilla ante el paso de este ciclón.
La segunda perla la firma en otro estadio de los que quitan el hipo. Stamford Bridge, Londres, 3 de abril, ida de los cuartos de final. Sin saber ni cómo, ni porqué, este menudo canario, desde tres cuartos de campo, da salida a un misil que se aloja en el fondo de las mallas de la portería de Petr Cech al que únicamente le falta aplaudir ante tan magna muestra de osadía. Sólo el hecho de atreverse a hacer algo así, en un sitio como ése merece un premio. Y si además da en el centro de la diana… para qué seguir.
Y así, a base de estruendosos golpes que se escuchan en el confín de la tierra, David Jiménez Silva se hace con el respeto de un continente futbolístico que le ve como algo más que un futbolista. Es un tipo diferente.
La temporada 2006/07 se cierra y Silva puede presumir de jugar 60 partidos oficiales (51 con el Valencia, cinco con la selección absoluta y cuatro con la sub’21), de los cuales en 50 sale de inicio
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