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| Palop celebrando el título Europeo |
Pero el año mágico que viven Palop y Javi Navarro tiene un punto trágico.
En el primer partido de liga del equipo en la temporada 2007-08 un compañero
cae desplomado ante la mirada atónita de todos. Palop es testigo cercano
del desplome de Antonio Puerta, de su inconsciencia al ser atendido y
de su salida del campo por su propio pie. Palop no sabe, como nadie en
el estadio, que será la ultima vez que lo vea con vida. La muerte varios
días después en un hospital sevillano del jugador por un problema cardiaco
oscurece un año esplendoroso. Las lagrimas que caen de la cara de Palop
y Navarro durante esa semana trágica son la expresión de la impotencia
y la incredulidad. El premio de jugar la Supercopa de Europa, la Liga
de Campeones y de partir con etiqueta de favoritos allá por donde van
tiene un punto negro que nunca olvidarán.
Estos dos valencianos mezclan en su cabeza en este año el dolor y el
éxtasis, las risas y el llanto, el placer y la desdicha. Nunca olvidarán
2007, ni por lo bueno ni por lo malo.
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